Zahra es una veinteañera con mucha personalidad y carácter, que nunca pierde la sonrisa y con el gran sueño de diseñar montañas rusas.
Rowan, un niño rico sobre el que recae una condición para heredar su parte del imperio de su abuelo: gestionar el parque de atracciones.
Aunque a él le saque de quicio el carácter optimista y despreocupado de Zahra, no podrá evitar sentir una atracción irresistible. A pesar de que ella deteste a su jefe por su fría mentalidad de negocios, poco a poco irá enamorándose de la persona que hay tras la fachada. Porque, aunque se odien, ambos comparten el amor de su abuelo por el parque de atracciones en el que trabajan. Pero quizá eso no será suficiente.
En lo personal, este libro me gusto bastante, me gustó la manera en que cada personaje se fue desarrollando y madurando.
Por un lado esta Rowan que es una persona con un corazón y una capacidad para amar enorme, pero que se ha visto empañada por el maltrato verbal y psicológico al que ha sido sometido toda su vida, incluso siendo un adulto todavía, y el no poder afrontar el dolor de la pérdida de su mamá.
Pero luego conoce a Zahra, quién es un rayo de sol a pesar de las adversidades que le presenta la vida y le enseña a Rowan que no todo es blanco y negro sino que la vida tiene muchos colores y matices.
Si bien es el típico cliché de Grumpy & Sunshine, esta bien constituido, no esta cargado, a pesar de sus errores Rowan no es un completo imbécil, por lo que en ocaciones es fácil entender las decisiones que toma, aunque estas no sean las correctas.
Fue un libro que disfruté bastante, y el cual leí sumamente rápido, por lo que es perfecto para un fin de semana o para salir de un bloque lector!!
Mi calificación:



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